La Paz, Bolivia.- A 5 años de la masacre de octubre del 2003, el ex presidente de la República, Carlos Mesa, planteó hoy la unidad del país como homenaje a los caídos en esos luctuosos días, destacó la línea de soberanía y dignidad del Gobierno boliviano, pero criticó la expulsión del embajador de Estados Unidos, Philip Goldberg.“El homenaje que se puede hacer a quienes dieron la vida por este cambio que se ha producido a partir de octubre de 2003, se basa en la construcción de la unidad del país”, aseguró el también la Fundación Comunidad.
Explicó que ello se logrará “abriendo las manos y ofreciendo el trabajo común de todos los bolivianos, indígenas, mestizos y blancos, y no socavando trincheras y generando revanchismo que es la lógica que se impuso hoy”, apuntó.
En ese contexto, reconoció que en la relación con Estados Unidos, Bolivia marcó una línea de soberanía que en el pasado por muchas razones no se pudo hacer.
“El presidente Morales estaba en condiciones de ventaja en relación a sus antecesores, entre los que me encuentro yo, y eso le permitió marcar de alguna manera los puntos sobre las íes al Gobierno de Estados Unidos”, dijo en una autoevaluación.
Sin embargo, expresó que la expulsión del embajador Goldberg, decretado por Morales el 10 de septiembre pasado, fue “un exceso” y que no le da la impresión que las pruebas presentadas por el Jefe de Estado justifique esa decisión.
“Lo que sí me parece muy bien, es que se le dijera a Estados Unidos que no podía seguir siendo un factor de la política boliviana. El resultado no se midió si perdemos el ATPDEA, la peor consecuencia la pagara El Alto y el sector occidental de Bolivia”, advirtió.
“El otro elemento, me gusta mucho que haya una línea de dignidad del Gobierno del presidente Morales, (pero) ojalá esa línea de dignidad fuera la misma con Washington que con Caracas, y me la impresión que no es la misma”, apuntilló Mesa.
El ex Presidente de la República también manifestó que sigue creyendo en su frase pronunciada el 18 de octubre de 2003 en una concentración en la ciudad de El Alto tras la masacre a los bolivianos, “ni olvido ni venganza, justicia”.
“Lo que me preocupa es que hasta ahora no se haya iniciado el pedido de extradición para el ex presidente Gonzalo Sánchez de Lozada. Cómo es posible que cinco años después de esos acontecimientos nos digan que dentro de cuatro días se entregará la petición de extradición”, aseguró.
El análisis de Mesa, no obstante, no citó que el exhorto suplicatorio de extradición se congeló en la Corte Suprema de Justicia durante ocho meses, desde septiembre de 2005 al 8 de junio pasado, cuando fue enviado a la Cancillería de la República para que sea remitido al Departamento de Estado.
El legajo de más de 800 hojas llegó a manos del canciller David Choquehuanca en español, cuando la Corte Suprema debía encargarse de traducirlo al inglés y recién entregar ese documento a la Cancillería.
Ante este hecho, el Ministerio de Relaciones Exteriores tuvo que asumir esa responsabilidad. Además, ese exhorto no podía ser traducido por una persona cualquiera sino por gente autorizada por la Embajada de los Estados Unidos en Bolivia y avalado por su Gobierno.
Es en ese contexto que Choquehuanca señaló que en cuatro días se remitiría ese documento al Departamento de Estado de Estados Unidos, para lograr la extradición de Gonzalo Sánchez de Lozada, Carlos Sánchez Berzaín y Jorge Berindoagüe.
Sin embargo, según el ex presidente Mesa, hubo un grave error de “negligencia inexplicable” supuestamente en lo que va de la gestión del presidente Evo Morales.
Por otro lado, Mesa apuntó que en apoyo a la filosofía de cambio, plantea una propuesta de futuro que está basado en los derechos humanos, la Asamblea Constituyente, autonomías, recursos naturales que son parte de un camino no concluido.
Consideró indispensable recuperar la idea del valor sagrado de la vida y de hacer política respetando ese pilar que da la humanidad.







